1.3.0
Como todos los días: Buenas noches chic@s
Bueno, hoy voy a hacer completa referencia al título tan raro que le he puesto a este post del cual supongo que muchos os estaréis preguntando. Para mi es un tema muy difícil, siempre me ha costado mucho hablar de esto y creo que es hora de sincerarme conmigo mismo y con el mundo.
Desde muy pequeñito, siempre he tenido mucha ansiedad, recuerdo que muchas veces tenía que despertar a mis padres a mitad de noche porque no podía respirar bien. Pues bien, mi manera de paliar esa angustia era comer, comer y volver a comer. No es que a la hora de la comida me pusiera hasta el culo, más bien picaba mucho entre horas. Bajaba a la cocina, miraba a todas partes para asegurarme de que mi madre no me estuviese mirando, abría el cajón de los dulces y se desataba la guerra.
Con la ansiedad cargada en mi mochila, comencé bachillerato y ahí fue cuando explotó todo. Acabé primero de bachillerato pesando nada más y nada menos que 117kg, una barbaridad como os estáis imaginando.
Siempre he sido una persona muy cabezona, mis padres, mi hermana, mi familia entera estaba preocupada por mí y por mi peso y claro, con toda la razón del mundo pero, aún así, no les hacía ni el más mínimo caso. Llegó el verano, temporada de helados, de no hacer nada y mi peso incrementa, tanto así que comencé 2º de bachillerato con 120kg. Lo más curioso es que yo me miraba al espejo y veía como engordaba pero me engañaba a mí mismo diciendo que algún día entraría en razón y bajaría mi peso, así día tras día, igual que quien se levanta por la mañana y se lava la cara.
Bueno, como ya he dicho en entradas anteriores, 2º de bachillerato fue el peor año de mi vida. Estrés hasta las cejas y claro, ansiedad en aumento. Luis, muy iluso de él, seguía comiendo, picando, "No te preocupes" me decía, "a nadie tan joven le da un infarto" me repetía. En el mes de marzo (uno de los más importantes de mi vida), subo a la báscula y observo 1.3.0 (130,6 Kg para ser exactos). Se me cayó el mundo encima, no sabía como había podido llegar hasta ese límite (o al menos, eso me decía a mi mismo).
Me miré al espejo y no me reconocía, veía un monstruo (ese fue mi primer pensamiento). Baje a la cocina, miré a mi madre y le dije, mamá, hay que buscar una dietista. Mi madre, no tonta ella, aprovechó mi momento de bajón y corriendo llamó a una dietista que mi peluquero le había recomendado. Bendito día aquel.
Desde aquel día de marzo hasta junio bajé 30kg y no sabéis el orgullo que sentí. Con mi esfuerzo había conseguido algo que me propuse. Fue en ese momento cuando me dije "Si has hecho esto, eres capaz de todo en la vida" y así fue, hice selectividad, saqué lo que quería y hoy en día continúo yendo a mi dietista y no pienso dejarlo.
Para mi es un tema muy difícil de tratar ya que, aunque la gente no lo crea, las personas que pesamos "más que la media" siempre somos el objeto de insulto del resto. "¿Cómo se atreve a ponerse eso con lo que pesa?", "Este es un dejado de la vida", "Foca", etc. Pero ¿sabéis que?, gracias a todas esas cosas hoy soy quien soy y, ante todo, soy puro orgullo gracias a esa basura.
Seguiré creciendo como persona y seguiré siendo quien yo quiera ser ya que al fin y al cabo, es mi identidad.
PD: Os adjunto una foto de mi peor momento.
Un abrazo muy grande.
LJFF

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